miércoles, febrero 28, 2024
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Para el INSP, la evidencia científica es la base de políticas públicas de impacto mundial

Espacios libres de humo de tabaco, etiquetado frontal y eliminación de comida chatarra en escuelas públicas son algunos ejemplos de acciones afirmativas en salud.

A lo largo de 37 años, la evidencia científica generada por profesionales del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), perteneciente a la Secretaría de Salud, ha sido la base de políticas públicas para el cuidado de la salud.  
 
Algunas de las acciones afirmativas propuestas por parte del INSP son los espacios libres de humo de tabaco, la obligación de productores y comercializadores de productos alimenticios de incluir el llamado etiquetado frontal y, recientemente, la eliminación —en escuelas públicas— de todos los productos conocidos como comida chatarra, entre otras.
 
El INSP se fundó en enero de 1987 con los objetivos de realizar investigación científica; desarrollar estrategias para prevenir, controlar y atender problemas relevantes de la sociedad mexicana en materia de salud; y formar profesionales de la salud que promuevan condiciones de vida saludable en los diversos grupos poblacionales en México.
 
Hoy, el INSP llega a su 37 aniversario como una institución en plena madurez académica. Desde el punto de vista de la producción científica, y tan sólo en 2022, el INSP publicó 397 artículos en revistas especializadas; por otro lado, “desde la fundación de la Escuela de Salud Pública de México (ESPM) han egresado de esta institución 18 mil profesionales”, dijo en entrevista su director general, Eduardo César Lazcano Ponce.
 
A la par, destacó que todos los programas académicos del instituto se materializan en la formación de profesionales de posgrado en la ESPM, programas acreditados por el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) y por el Consejo de Educación para la Salud Pública (CEPH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, lo que “representa una certificación nacional e internacional muy importante”.
 
Asimismo, el director del instituto aclaró que la acreditación del CEPH se otorga cada seis años y el INSP obtuvo ya la tercera reacreditación, es decir, goza del reconocimiento desde hace 15 años, lo que ratifica su posicionamiento como instancia de investigación y formación en salud pública de primera categoría, incluso, en el entorno internacional.
 
El INSP cuenta con una plantilla de 275 investigadoras e investigadores en Ciencias Médicas, de los cuales 197 forman parte del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), quienes realizan protocolos y actividad docente en áreas como epidemiología; nutrición poblacional; enfermedades infecciosas parasitarias y transmitidas por vector; calidad de los sistemas de salud; cáncer; salud ambiental; medicamentos y tecnologías sanitarias; salud del adulto y envejecimiento; bioestadística; equidad en salud y migración; enfermedades crónicas no transmisibles; nutrición clínica y administración en salud, entre otras.
 
Además, las casi 500 alumnas y alumnos con que cuenta la ESPM reciben formación de alto nivel mediante los programas de especialidad, maestría y doctorado que ofrece el INSP; así también, el personal médico del país tiene la posibilidad de actualizar sus conocimientos en salud pública mediante diplomados, cursos y conferencias que, en su quehacer cotidiano, se imparten en este instituto.
 
Explicó además que la salud pública no es una especialidad médica, sino una disciplina científica y, como tal, al interior del instituto se generan diversas iniciativas que, basadas en el conocimiento, constituyen los pilares para el diseño de políticas públicas, por lo que el INSP es un elemento importante de apoyo legislativo y sectorial para la mejora de la atención a la salud en México.
 
Eduardo César Lazcano Ponce, quien cuenta con un doctorado en Ciencias en Epidemiología y es el primer director del INSP egresado de los programas académicos del propio instituto, sostuvo que esta institución es líder mundial en prevención y control del cáncer cervicouterino, ya que, a través de sus investigaciones, logró identificar las características detalladas de la historia natural de la infección por VPH en mujeres y hombres, lo que permitió establecer mejores estrategias de control primario y secundario de esta enfermedad. Todo lo anterior se traduce en recomendaciones nacionales con impacto internacional.
 
Por ejemplo, en relación con la vacunación contra VPH, la industria farmacéutica sugería originalmente, para prevenir esta patología, tres dosis de vacunas en todos los grupos de edad; sin embargo, con base en la evidencia científica, el INSP recomendó que era suficiente una dosis en personas menores de 15 años antes del inicio de su vida sexual.
 
Cabe señalar que esa medida propuesta desde el INSP fue adoptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y actualmente se implementa mundialmente: “este instituto es uno de los grandes centros de investigación y docencia que concentra la mayor masa crítica de profesionales de la salud pública de alto nivel, no solamente en México, sino en América Latina, y es parte fundamental del sistema de institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad”.
 
De igual forma, hizo referencia a lo que llamó el proyecto insignia del INSP: la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), la cual desde 2020 forma parte del presupuesto institucional. Cabe señalar que, antes de ese año, el director general en turno tenía que buscar alternativas de financiamiento para operarla, mientras que en la actualidad no hay ningún problema para llevarla a cabo.
 
Es a partir de ese año que no solamente se incluye en el presupuesto fiscal del INSP, sino que se realiza anualmente, es decir, en forma continua: “Este ejercicio de visita a hogares, seleccionados de una muestra aleatoria, implica un reto operativo de enorme dimensión, dada la necesidad de obtener información de la composición corporal y la obtención de muestras biológicas; es muestra de las competencias del instituto para hacer estudios de esta magnitud”.
 
La Ensanut contribuye enormemente, con evidencia, al mejoramiento de la situación de salud en nuestro país; ejemplo de ello y de la importancia de este instrumento es que todas las iniciativas que surgen desde la administración pública o desde el Poder Legislativo en el ámbito de la salud tienen como sustento los resultados de dicha encuesta. Esto la convierte en uno de los principales insumos de la Secretaría de Salud para formular políticas públicas.
 
Esta encuesta recaba información, entre otros temas, de cobertura de vacunación en niños, niñas y adolescentes; infección respiratoria aguda y enfermedad diarreica aguda en menores de cinco años; desarrollo infantil temprano, determinantes y disciplina en la niñez; acceso a servicios de salud prenatal y para primera infancia; consumo de alcohol, tabaco y uso de cigarro electrónico; salud sexual y reproductiva; conductas alimentarias de riesgo en adolescentes; conducta suicida; sintomatología depresiva; lesiones no intencionales, entre muchos otros indicadores de salud pública.
 
Otros temas incluidos cada año en el levantamiento de la Ensanut son los siguientes: detección, diagnóstico previo y tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles en personas adultas; prediabetes y diabetes; tratamiento y control de la hipertensión arterial; intermitencia en el suministro de agua en hogares; intoxicación infantil por plomo; estado de nutrición de niñas y niños menores de cinco años; sobrepeso y obesidad en población escolar y adolescente; anemia; estado de micronutrimentos en niños, niñas y mujeres; obesidad y factores de riesgo asociados en adultos.
 
“A 37 años de su creación, como mexicanos debemos sentirnos muy orgullosos de esta institución de enorme prestigio, que ha sido actor clave en la política sanitaria del país y que, además, en el nivel global es ampliamente reconocida en el ámbito de la salud”, concluyó el director general.

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