jueves, abril 23, 2026
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El PRI y la desconexión de su Liderazgo

Por: Jan Charlie

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) está atravesando una de sus etapas más críticas en la historia reciente. La propuesta de reelegir a Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas como líder del partido por otros ocho años y la posible exclusión de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) son decisiones que han generado un fuerte debate interno y externo.

Alejandro Moreno, conocido como “Alito”, ha sido una figura controvertida dentro del PRI. Su liderazgo ha sido objeto de críticas constantes debido a la percepción de que ha contribuido significativamente al descontento de los simpatizantes del partido. La derrota del PRI en las últimas elecciones federales, donde Morena logró consolidarse como la fuerza política dominante, es vista por muchos como una consecuencia directa de las políticas y declaraciones de Alito.

La propuesta de extender su mandato por otros ocho años parece ignorar el claro mensaje enviado por los votantes en las urnas. La derrota electoral no solo fue una pérdida de escaños, sino un reflejo del rechazo a una dirección que muchos consideran desfasada y desconectada de la realidad social y política del país.

La posible salida de la CTM, una de las organizaciones sindicales más antiguas y poderosas del país, del PRI, marca otro punto de tensión. Históricamente, la CTM ha sido un pilar fundamental del partido, proporcionando no solo apoyo electoral sino también una base de trabajadores leales. Su exclusión podría debilitar aún más la ya frágil estructura del partido.

Los resultados de la última elección federal reflejan la profunda crisis del PRI, que se ha relegado al cuarto lugar, muy por detrás de Morena y el PAN. Los números hablan por sí mismos:

1. Morena: 25,345,233 votos

2. PAN: 9,130,979 votos

3. MC: 5,832,105 votos

4. PRI: 5,411,046 votos

5. PVEM: 4,309,929 votos

6. PT: 3,571,440 votos

7. PRD: 1,078,701 votos

Estos resultados reflejan la posición decreciente del PRI, que junto con el PAN, ha contribuido a sepultar al PRD.

En el Partido Acción Nacional (PAN), la situación no es mucho mejor. Bajo el liderazgo de Marko Cortés, el PAN ha mostrado una incapacidad similar para renovar su visión y estrategia política. Al igual que el PRD, el PAN parece estar perdiendo relevancia ante el avance imparable de Morena, que ha sabido capitalizar el descontento generalizado con los partidos tradicionales.

El PRI necesita una renovación profunda, tanto en su liderazgo como en su visión política. La insistencia en figuras como Alito, que han demostrado ser divisivas y poco efectivas, solo perpetúa la crisis interna del partido. La exclusión de aliados históricos como la CTM puede ser el último clavo en el ataúd para un partido que parece incapaz de adaptarse a los tiempos modernos.

En un país donde el electorado está claramente buscando alternativas frescas y comprometidas con el cambio, los partidos tradicionales como el PRI y el PAN deben tomar decisiones audaces y responsables si desean recuperar su relevancia en el escenario político nacional.

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