Por: Jan Charlie
Es esencial cuestionar el discurso oficial que afirma que la reforma al Poder Judicial es un reflejo de la “voluntad del pueblo”. Afirmaciones como estas no solo simplifican la complejidad del sistema político mexicano, sino que también distorsionan la realidad de la representación democrática en el país. Si consideramos que México tiene una población de aproximadamente 129 millones de habitantes, los de acuerdo a un artículo de ADN40, de los 35.5 millones de votos que obtuvo MORENA en la elección presidencial de 2018 representan menos del 28% de la población total” ). Es decir, la “voluntad del pueblo” que se invoca no refleja ni siquiera a la mayoría de los ciudadanos, sino a una parte significativa, pero no absoluta, del electorado.
Además, el sistema de representación en el Congreso ha permitido una sobre representación de la alianza gobernante: MORENA, PT, Verde, y PRD con un combinado tendrá 366 diputados con los adoptados del PRD. Este tipo de sobre representación, aunque legal bajo las reglas electorales actuales, distorsiona la proporcionalidad que debería existir entre el número de votos y la cantidad de escaños. Esto plantea serias dudas sobre la legitimidad de usar esta mayoría legislativa para justificar reformas profundas y de gran impacto, como la del Poder Judicial, bajo el pretexto de que reflejan la “voluntad popular”.
En realidad, la “voluntad del pueblo” no es un concepto monolítico ni puede ser reducido a los resultados de una sola elección. Implica un diálogo constante, un proceso de participación ciudadana activo y genuino, y un respeto por la diversidad de opiniones. Cuando el gobierno utiliza su mayoría legislativa, que no refleja proporcionalmente el voto popular, para implementar reformas sustanciales sin un debate amplio e inclusivo, corre el riesgo de erosionar la confianza en las instituciones democráticas y en el proceso mismo.
Por lo tanto, es fundamental mantener una vigilancia crítica sobre cómo se utiliza el término “voluntad del pueblo” y exigir que las reformas que realmente impactan la vida de los mexicanos se fundamenten en un consenso más amplio y representativo, en lugar de en una mayoría circunstancial y posiblemente sesgada.
