Por: Jan Charlie
El auditorio municipal “Samuel Ramos” fue testigo de una noche mágica, un domingo que quedará grabado en la memoria de quienes asistieron al Concierto de Aniversario de La Rondalla Renacimiento. Los “Románticos de Corazón”, como se les conoce, no solo demostraron por qué llevan ese nombre, sino que, con su música, hicieron que el amor volviera a latir fuerte entre las parejas que abarrotaron el recinto.
El espectáculo comenzó con un toque inesperado: el director de la rondalla, José Olvera, dio inicio con un requinto que resonó por todo el auditorio, mientras los rondalleros, comenzaron a salir desde los pasillos, con sus guitarras en mano y una presencia que desbordaba serenidad y pasión, los músicos fueron recibidos con un torrente de aplausos. Era imposible no contagiarse de la emoción que flotaba en el aire. El momento cúspide llegó cuando, ya formados sobre el escenario, comenzaron a interpretar la inmortal “Rondalla”. El arranque de “En esta noche clara de inquietos luceros…” dejó ver que no era un simple concierto: era una celebración del amor, de la música, y de la vida misma.
El repertorio fue un viaje al pasado, a esas épocas donde la serenata y la guitarra eran el lenguaje del amor. Melodías como “El Faro de Luz” y otros clásicos de la legendaria Rondalla de Saltillo resonaron nuevamente, pero esta vez bajo el toque y la pasión de la Rondalla Renacimiento. Entre las notas, se escuchaba el susurro de recuerdos, de amores longevos que se miraban de nuevo con ternura. En el público, parejas con más de 40 o 50 años de casados se tomaban de las manos, reviviendo el fuego de aquellos años en los que, quizás, una de esas canciones fue testigo de su propia historia.
No todo fue nostalgia. La noche también tuvo momentos conmovedores cuando los miembros actuales rindieron homenaje a aquellos que, en su tiempo, formaron parte de la rondalla, pero que ahora “se adelantaron en el camino”, como poéticamente lo mencionaron, para seguir cantando en otro plano. Su legado, sin embargo, sigue vivo en las cuerdas y las voces de quienes hoy portan con orgullo el estandarte de La Rondalla Renacimiento.
Un punto destacado fue la participación de talentos solistas. Entre ellos, la joven Joselin Olvera cautivó al público con su interpretación de “El Pastor” y “Granada”, que con su voz poderosa y llena de sentimiento, arrancó aplausos y más de un suspiro. La fuerza de su interpretación dejó claro que la nueva generación también tiene un lugar importante en este legado musical.
Y, por si no fuera suficiente, el respaldo institucional también se hizo presente. Las autoridades locales no solo reconocieron el talento de la rondalla, sino que en sus palabras destacaron la importancia de apoyar el arte y la cultura, afirmando que “no existe escenario pequeño para grandes artistas”. Y es que, en esa velada, cada rincón del auditorio vibró con la energía de la música, del romanticismo y del renacer de esos sentimientos que solo la música es capaz de evocar.
Al final, la Rondalla Renacimiento no solo entregó un concierto, entregó el corazón. Y en esa entrega, en esa comunión con el público, el amor renació una vez más. Como lo dice su nombre, esta rondalla sigue siendo una renaciente flama de pasión y romanticismo, que con cada acorde y cada verso, sigue demostrando que la música es el lenguaje universal del amor.
