Por: Jan Charlie
En Michoacán se escuchó esta semana una frase que sintetiza la nueva visión del gobierno federal, “La seguridad y la paz son fruto de la justicia”, la pronunció la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo al presentar el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, y con ella marcó una ruta que busca ir más allá del control de la violencia, en la que pretende reconstruir la confianza y el tejido social desde sus cimientos.
Sheinbaum no llegó a Morelia con discursos vacíos ni promesas aisladas, lo hizo con un plan estructurado, con 12 ejes de acción y más de 100 medidas concretas, respaldadas por una inversión superior a 57 mil millones de pesos, pero…. sobre todo con un mensaje político y humano, la paz no se impone, se construye con justicia, con desarrollo y con la presencia permanente del Estado donde más se necesita.
Desde la voz serena pero firme de la presidenta, quedó claro que Michoacán no está solo, la muerte del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, se convirtió en un símbolo doloroso, pero también en un punto de inflexión, el gobierno federal asumió públicamente su responsabilidad de acompañar al estado en la búsqueda de justicia y reconciliación, con un seguimiento quincenal y rendición de cuentas mensual, la paz será medible, verificable y compartida con la gente.
El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla respondió con un mensaje de altura política y sensibilidad personal, habló desde la herida y desde la esperanza, “no es la ira la que calma el alma, es aprender a honrar en vida a quienes ya no están”, su voz marcada por la memoria de su padre y por la reciente pérdida del edil de Uruapan, resonó como un llamado a transformar el dolor en compromiso.
Ramírez Bedolla refrendó que Michoacán volverá a confiar y que el esfuerzo no será simbólico, su administración aportará 2 mil 700 millones de pesos para fortalecer las acciones en seguridad, juventud, cultura, salud y campo, reconoció que la paz no se decreta, sino que se teje con la participación ciudadana, su discurso, humanista y contundente, delineó una colaboración inédita entre la Federación y el estado.
El mensaje de la presidenta se tradujo en acciones inmediatas a través de su gabinete, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, lo resumió sin ambigüedades: “No habrá impunidad; Michoacán es prioridad nacional”, la estrategia federal reforzará los cuatro pilares de la seguridad nacional, “Atención a las causas”, “Fortalecimiento de la Guardia Nacional”, “Inteligencia operativa e investigación”, y “Coordinación plena con el estado”.
El plan no es retórico, ya hay resultados y compromisos verificables. en pocos meses, 180 personas han sido detenidas por extorsión, y se crearán unidades especializadas para erradicar ese delito que asfixia al sector agrícola, además, el Gabinete de Seguridad Federal visitará los municipios más afectados para evaluar avances y escuchar a la población.
En el ámbito militar, el General Secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, anunció el Plan de Operaciones “Paricutín”, que desplegará más de 10 mil elementos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional. este operativo busca sellar las fronteras criminales del estado e impedir la expansión de los grupos delictivos hacia entidades vecinas.
Por su parte, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, titular de la Secretaría de Marina, detalló el despliegue de 1,781 elementos y una fuerza táctica aérea, terrestre y marítima en los municipios costeros de Lázaro Cárdenas, Aquila y Coahuayana, con equipos de inteligencia, drones, buques y helicópteros, el objetivo es claro: desmantelar las redes del narcotráfico y proteger las rutas estratégicas del Pacífico.
La Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, completó el cuadro con una visión social del plan, ella será la encargada de coordinar la presencia territorial casa por casa, llevando los programas sociales, el Tianguis del Bienestar, jornadas de salud, vacunación y audiencias públicas, “el Gobierno Federal está del lado de Michoacán”, afirmó, con la convicción de que la paz no se alcanza con patrullas, sino con justicia y oportunidades.
Lo que ocurrió durante la presentación no fue un acto protocolario, fue la presentación de un nuevo modelo de seguridad y gobernanza, la presidenta Sheinbaum está delineando un paradigma que combina firmeza y humanismo, austeridad y acción, justicia y desarrollo.
El gobernador Ramírez Bedolla, por su parte, representa a un estado que no se rinde, que busca reconstruirse desde la memoria y el trabajo conjunto, y su gabinete encabezado por Harfuch, Trevilla, Morales y Rodríguez traduce esa visión en operaciones, despliegues y políticas tangibles.
Michoacán, ese estado que ha sido historia, dolor y resistencia, puede ser también el ejemplo de un nuevo pacto nacional por la paz, la confianza, perdida durante años de desencuentros y abandono, comienza a restablecerse, y si algo quedó claro en esta jornada, es que el gobierno federal está decidido a convertir el dolor en justicia, y la justicia en paz duradera.
