sábado, abril 18, 2026
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Morena en Zitácuaro, entre la unidad discursiva y las señales del poder real

Por: Jan Charlie

Este viernes, en Zitácuaro, el senador Raúl Morón Orozco encabezó una reunión con liderazgos políticos y sociales con un mensaje claro, afianzar la organización del movimiento de Morena rumbo a la llamada “recuperación de Michoacán”, un proceso que según dijo requiere esfuerzo colectivo, unidad y voluntad para profundizar la Cuarta Transformación, el mensaje no fue casual ni el lugar inocente.

Entre los asistentes destacaron perfiles diversos y, en algunos casos, contradictorios con la narrativa original del obradorismo, Mónica Campos Ponce, Sergio Vergara, Mario Vallejo, Refugio Garnica, Fabiola Carrillo, Juan Carlos Campos, el ex presidente municipal de Tuxpan Carlos Paredes, Antonio Gómez, Everardo Hernández, Carlos Arriaga ex presidente del Comité Municipal del PRI en Zitácuaro, Gloria Tapia Reyes ex diputada local, Javier Correa Mora, entre otros liderazgos.

La pluralidad, sin duda, habla de operación política; pero también deja ver que Morena sigue recurriendo a cuadros reciclados del viejo régimen al que dice combatir.

El encuentro ocurre en un contexto político clave, apenas en días recientes, durante una conferencia matutina “La Mañanera”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo retomó el caso de Raúl Morón en 2021 como ejemplo de las injusticias que, según su visión, se evitarán con la aprobación de la Reforma Electoral.

No es un dato menor, pues Raúl Morón fue el candidato natural de Morena al gobierno de Michoacán, pero fue inhabilitado por el IEM, lo que abrió la puerta a la candidatura y posterior triunfo de Alfredo Ramírez Bedolla, hoy gobernador del estado, quien ha hecho notar su indiferencia.

Morón ha insistido en que quienes hoy se erigen como “defensores de la democracia” son los mismos que, desde posiciones de poder, permitieron e incluso promovieron abusos contra ella; le dijo a Pedro para que lo entendiera Juan.

El caso Michoacán, afirma que fue un atentado contra la voluntad popular con el objetivo de debilitar al movimiento, por ello desde el Senado ha reiterado su respaldo a la reforma electoral impulsada por la presidenta, bajo la promesa de “profundizar la democracia”, el discurso es potente, pero también selectivo.

La realidad es que el tablero político de Morena en Michoacán ya se está moviendo, mientras que Ramírez Bedolla, por su parte presentó hace unos días en Zitácuaro con liderazgos del oriente a Gladis Butanda como su carta para el gobierno del estado, bajo el argumento de que “es tiempo de mujeres”.

Sin embargo, en los pasollos políticos se percibe otra lectura, Raúl Morón parece contar con el respaldo directo de la presidenta Sheinbaum, lo que lo perfila nuevamente como posible “ungido” de Morena y sus aretes aliados, como el Partido Verde y el PT.

Las especulaciones no se detienen ahí, se comenta que si Morón es el candidato al gobierno estatal, Juan Carlos Campos buscaría la presidencia municipal de Zitácuaro; Emma Rivera iría por la reelección como diputada local; y Mario Vallejo, con experiencia previa, regresaría a la contienda por una diputación federal, lo que se define como un armado que suena lógico en términos de control territorial, pero que también exhibe una repetición de nombres y apellidos que Morena prometió superar.

La gran prueba para Morena no será el discurso de unidad ni las fotos de reuniones multitudinarias,  será demostrar que el movimiento es algo más que un color en la boleta; que sus cuadros aún tienen peso real, que sus aspirantes generan simpatías auténticas y no solo estructuras, y que la Cuarta Transformación no se reduce a un reacomodo de élites locales bajo nuevas siglas.

Zitácuaro, como muchas otras regiones de Michoacán, será termómetro de si Morena sigue siendo movimiento o ya terminó de convertirse en partido tradicional con retórica renovada.

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