jueves, abril 23, 2026
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El día que Enjambre toque a un gobernador

Por: Jan Charlie

Después del alcalde de Tequila esposado, la pregunta ya no es solo por el operativo, la pregunta tiene nombre y apellido, y es el Batman Omar García Harfuch.

¿Es el héroe que muchos mexicanos quieren? Para una parte del país sí, y no porque sea carismático ni porque prometa utopías, sino porque encarna algo escaso, eficacia visible, y esto lo hace en un país agotado de discursos, Harfuch aparece como el funcionario que ejecuta, no explica de más y no se esconde cuando la decisión es impopular.

Si el Operativo Enjambre llega a gobernadores, México entra en otra liga política, no en intensidad, sino en consecuencias; porque una cosa es detener alcaldes, al poder local, prescindible, reemplazable y, otra muy distinta es romper el último cinturón de protección del sistema.

Hasta hoy, Enjambre ha enviado un mensaje duro pero todavía “administrable”, el municipio ya no es refugio. Peroooo, si mañana ese mensaje alcanza a un gobernador, el mensaje cambia radicalmente, y este es que ahora sí… nadie está a salvo.

Y ahí es donde el sistema empieza a resistirse de verdad, porque un gobernador no es solo un funcionario, un Gobernador es un todo de poder, porque controla presupuestos, fiscalías estatales, congresos locales, estructuras partidistas, pactos empresariales y, en muchos casos, policías y grupos armados de facto, tocar a uno no sería aplicar la ley, sería desatar una reacción en cadena.

Por eso, históricamente, los gobernadores solo caen cuando:

  • ya no sirven al sistema,
  • ya perdieron protección,
  • o son sacrificables para salvar algo más grande.
  • y/o como los ex Gobernadores, se vuelven perseguidos políticos

Si Enjambre llegara a uno en funciones, no estaríamos ante una cruzada anticorrupción común, estaríamos ante una ruptura del pacto político que ha sostenido al régimen mexicano por décadas.

Y ese pacto es simple, el centro no toca a los barones regionales mientras mantengan el orden y romperlo implica tres cosas inevitables.

Primero: una guerra política abierta, se imaginan a Gobernadores de Morena y de la oposición cerrando filas, no por solidaridad, sino por instinto, pues cuando cae uno, todos entienden que pueden ser los siguientes y el discurso de “persecución política” se volvería universal y coordinado.

Segundo: presión brutal sobre el operador, pues si Harfuch hoy incomoda, mañana sería visto como amenaza sistémica, no al crimen, sino al equilibrio interno del poder, y de por sí, el sistema mexicano tolera muchas cosas, menos a quien demuestra que puede romperlo.

Tercero: una redefinición del poder presidencial, sería permitir que Enjambre toque gobernadores, sería admitir que el Ejecutivo está dispuesto a perder gobernabilidad local a cambio de legalidad, eso suena bien en teoría, pero en la práctica implica costos que ningún presidente ha querido pagar plenamente, y es más que una chaqueta mental.

Por eso la pregunta no es si hay gobernadores con vínculos criminales, eso nadie lo duda, pero la pregunta es si el Estado está dispuesto a exhibir su propia arquitectura de complicidades.

Si Enjambre llega a gobernadores y se sostiene, México cambiaría de fase, pero no sería el fin de la corrupción ni del crimen, pero sí el fin de una certeza histórica que el poder territorial máximo siempre negocia su impunidad.

Si no llega, si se detiene en alcaldes el mensaje será otro; la limpieza tiene límite, y ese límite empieza donde el poder se vuelve demasiado grande.

Ahí se definirá todo, porque Enjambre no se va a medir por cuántos funcionarios cayeron, sino por hasta qué nivel se permitió llegar, y si nunca toca a un gobernador, el sistema habrá sobrevivido una vez más, herido pero intacto.

Pero si toca a uno y no se echa para atrás, entonces sí; no estaremos viendo un operativo de seguridad, sino el inicio de una crisis política mayor, y en México las crisis reales nunca empiezan con balas, empiezan cuando el poder deja de protegerse… a sí mismo.

Funcionarios y alcaldes detenidos en el marco del Operativo Enjambre:
• Diego Rivera Navarro, presidente municipal de Tequila, Jalisco
• Manuel “N”, director de Seguridad Pública de Tequila
• Juan Gabriel “N”, director de Catastro y Predial de Tequila
• Isaac “N”, director de Obras Públicas de Tequila
• María Elena “N”, presidenta municipal de Amanalco, Estado de México
• Mandos policiales y funcionarios municipales de Tejupilco, Ixtapaluca, Naucalpan y Tonatico, entre otros.

La lista sigue creciendo, el precedente ya está,,, fijado.

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