viernes, mayo 29, 2026
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Morena y el miedo a los ciudadanos sin partido

Por: Jan Charlie

Hay algo profundamente contradictorio y hasta cínico, en la postura que hoy asumen algunos personajes de Morena en Michoacán respecto a las candidaturas independientes. Particularmente cuando quienes hoy se presentan como guardianes de la pureza democrática son exactamente los mismos que durante años construyeron su carrera política brincando de partido en partido, negociando cuotas de poder y sobreviviendo gracias al pragmatismo político.

El caso más evidente es el de Jesús Mora González, actual dirigente morenista y antiguo operador del perredismo silvanista, quien ahora parece empeñado en desacreditar cualquier expresión ciudadana que no pase por el control de los partidos políticos.

Resulta curioso escuchar a Mora hablar de “simulación”, de “partidos escondidos” y de “proyectos disfrazados”, cuando él mismo representa exactamente la vieja cultura política que Morena prometió erradicar. Porque antes de vestir los colores guindas, Mora militó y operó políticamente dentro del PRD, particularmente en los tiempos del grupo político de Silvano Aureoles Conejo. Hoy, convenientemente, niega la cruz de su parroquia.

Su discurso contra el llamado Movimiento del Sombrero y contra quienes respaldan a Grecia Quiroz no parece una defensa de la democracia, sino una reacción de miedo. Miedo a que surjan movimientos ciudadanos capaces de competir fuera de las estructuras tradicionales. Miedo a perder el monopolio político que Morena intenta construir en Michoacán bajo el disfraz de transformación.

Porque mientras Jesús Mora acusa a Movimiento Ciudadano de operar políticamente detrás de candidaturas ciudadanas, el propio gobierno morenista termina contradiciéndolo.

Ahí están las declaraciones del secretario de Gobierno, Raúl Zepeda Villaseñor, quien salió públicamente a aclarar que la reforma electoral no elimina ni restringe las candidaturas independientes y que los requisitos para competir permanecen exactamente iguales.

Es decir: mientras el dirigente estatal de Morena intenta instalar la narrativa de que las candidaturas ciudadanas son una amenaza disfrazada, el secretario de Gobierno reconoce que la reforma mantiene intacto el derecho constitucional de participar sin partido.

La contradicción es brutal… Por un lado, Morena quiere vender la idea de que defiende la participación ciudadana; por el otro, algunos de sus dirigentes parecen profundamente incómodos cuando los ciudadanos intentan organizarse fuera de sus estructuras partidistas.

Y es ahí donde aparece el verdadero fondo del asunto: el oficialismo no teme a Movimiento Ciudadano, ni al “Movimiento del Sombrero”, ni siquiera a Grecia Quiroz. Lo que realmente les preocupa es perder el control de la narrativa política y enfrentar un fenómeno ciudadano que no puedan administrar desde el aparato gubernamental o partidista.

Porque Morena en Michoacán se ha ido pareciendo cada vez más a aquello que tanto criticó durante años: un grupo político obsesionado con controlar candidaturas, estructuras, instituciones y espacios de representación.

La ironía es todavía mayor cuando quienes hoy descalifican candidaturas “simuladas” son políticos reciclados que construyeron su trayectoria precisamente cambiando de camiseta según la conveniencia electoral del momento.

Jesús Mora habla de transparencia política, pero olvida que Morena está lleno de expriistas, experredistas, expanistas y operadores del viejo régimen que encontraron en la 4T una nueva franquicia de supervivencia política.

Al final, la discusión ya no es jurídica ni electoral. Es política. Y deja una pregunta inevitable sobre la mesa, ¿Morena realmente quiere fortalecer la participación ciudadana o solamente acepta ciudadanos cuando militan bajo sus siglas?

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