InicioEsMichoacanEl PT ante una decisión que no le corresponde tomar

El PT ante una decisión que no le corresponde tomar

Por: Jan Charlie

La definición de Carlos Torres Piña como coordinador de los Comités de Defensa de la Transformación en Michoacán abrió una discusión que va más allá de los resultados de una encuesta. El verdadero debate está ahora en la postura que asumirá el Partido del Trabajo frente a una decisión que, formalmente, correspondía a Morena.

El proceso interno fue organizado por Morena y fue ese partido el que determinó, con base en sus mecanismos de medición, quién encabezaría el proyecto. En ese contexto, resulta cuando menos llamativo que el PT mantenga abierta la posibilidad de cuestionar el resultado y continúe respaldando la inconformidad alrededor de Raúl Morón.

La pregunta es sencilla: si el proceso era de Morena, ¿por qué el PT tendría que intentar revertir una decisión tomada por Morena?

Una cosa es que el PT tenga una posición política propia y otra muy distinta que pretenda modificar las reglas de un proceso en el que no le correspondía tomar la decisión final. Si los partidos aliados participan de una coalición, también deben asumir que no todas las decisiones serán de su agrado.

El caso resulta todavía más interesante porque el propio Morón reconoció inicialmente el resultado y señaló que Torres Piña había ganado en las mediciones. Posteriormente, sin embargo, comenzó a analizar la posibilidad de impugnar. Esto abre una interrogante legítima sobre dónde está realmente el origen de la inconformidad: ¿en el propio Morón, en su estructura política o en el PT?

No puede afirmarse que el PT pretenda imponer a Morón ni que exista una estrategia formal para impedir la llegada de Torres Piña sin pruebas concretas. Pero políticamente sí es válido observar que la resistencia petista frente a la decisión de Morena puede interpretarse como una señal de desacuerdo con el rumbo que está tomando la definición de 2027 en Michoacán.

Al final, el asunto no solamente es Morón contra Torres Piña. También es una prueba para la relación entre Morena y el PT. Si existe una alianza, ésta no puede funcionar únicamente cuando las decisiones favorecen a cada uno de sus integrantes.

La política de coalición exige negociación, pero también reglas. Y si las reglas eran de Morena, corresponderá a Morena defender su proceso y al PT explicar con claridad si está cuestionando un procedimiento que considera irregular o, simplemente, una decisión política que no comparte.

Porque son cosas muy distintas.

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