Por: Jan Charlie
El gobierno de Claudia Sheinbaum presume nuevos hospitales, miles de camas, quirófanos rehabilitados, tecnología médica y millones de medicamentos distribuidos, pero hay una pregunta que debería estar por encima de todas esas cifras, ¿De qué sirve construir hospitales si el paciente no encuentra médicos, medicamentos o insumos cuando los necesita?
El gobierno anunció 33 hospitales nuevos y 1,535 camas adicionales, además de una inversión de miles de millones de pesos en infraestructura y tecnología, además de afirmar haber contratado decenas de miles de médicos y enfermeras.
Pero la realidad del sistema no puede medirse solamente contando edificios y equipos, un dato oficial resulta particularmente revelador… el surtimiento completo de recetas para población sin seguridad social tuvo una línea base de apenas 61.55% en 2024, y la propia administración se fijó como meta llegar al 80% en 2030… Es decir, todavía existe una brecha importante entre que un médico prescriba un tratamiento y que el paciente reciba completa su receta.
El gobierno, por otra parte, reporta actualmente más de 97% de abasto promedio en IMSS, IMSS-Bienestar e ISSSTE, ambas cifras pueden coexistir porque miden cosas distintas, el porcentaje de abasto institucional no significa necesariamente que cada paciente reciba completa su receta en la unidad donde fue atendido.
Y mientras se presentan esos promedios nacionales, médicos, enfermeras y residentes han salido a protestar por falta de medicamentos e insumo; En Veracruz, por ejemplo, alrededor de 500 trabajadores participaron en una movilización en septiembre de 2026 para denunciar faltantes de medicamentos y materiales, y también la propia Presidencia reconoció problemas particulares de abasto en ese estado.
Aquí está el verdadero problema, una cama no atiende al paciente; un médico sí. Un quirófano no opera solo; necesita personal e insumos y, Un hospital no cura; cura un sistema completo funcionando.
México necesita nuevos hospitales, por supuesto… Pero también necesita garantizar que tengan médicos, enfermeras, medicamentos, material de curación, mantenimiento y equipo operativo.
Porque para el paciente poco importa que el gobierno anuncie miles de camas nuevas si, cuando llega al hospital, no hay quien lo atienda o no hay con qué atenderlo.
La verdadera pregunta no debería ser cuántos hospitales se inauguraron, y esta debería ser:
¿Cuántos pacientes recibieron completa y oportunamente el tratamiento que necesitaban?… Ese es el indicador que convierte una obra pública en atención médica real.
