Por: Jan Charlie
El PRD michoacano está frente a una decisión que va mucho más allá de definir con quién aparecerá en la boleta de 2027… Lo que está en juego es algo más elemental, saber cuánto vale realmente el PRD cuando no tiene detrás una coalición que le ayude a competir.
Octavio Ocampo ha abierto públicamente el diálogo con Morena, y él ha reconocido reuniones con la dirigencia nacional Morenista y una comunicación constante con Carlos Torres Piña, aunque ha insistido en que todavía no existe una decisión definitiva y que ésta se tomaría hacia finales de noviembre o principios de diciembre.
El asunto, sin embargo, no termina en la negociación entre dirigencias… La pregunta incómoda está abajo ¿qué hará la militancia perredista cuando su partido le pida votar por Morena?
Porque una cosa es que Ocampo y la dirigencia encuentren coincidencias políticas con Morena y otra muy distinta es que el voto históricamente identificado con el PRD pueda trasladarse automáticamente a un candidato morenista, porque los votos no son propiedad de las dirigencias.
También hay un elemento que no debe perderse de vista… Octavio Ocampo no llegó ayer al PRD, su trayectoria política está vinculada al partido desde hace décadas y tuvo una experiencia electoral directa cuando ganó el distrito de Huetamo en 2018 por mayoría relativa y el Instituto Electoral de Michoacán registra aquella elección como un triunfo de la coalición Por Michoacán al Frente, con Ocampo como candidato por el PRD.
Pero hay una diferencia importante con su actual posición, porque en 2024, Tavo Ocampo llegó al Congreso por representación proporcional, como número uno de la lista del PRD, y lo mismo ocurrió con Brissa Ireri Arroyo, quien ocupó la segunda posición, el IEM y el Tribunal Electoral del Estado documentan que el PRD obtuvo dos diputaciones de representación proporcional y ninguna de mayoría relativa… Este dato debería formar parte de cualquier análisis serio sobre el futuro del partido.
Porque el PRD puede presumir estructura, municipios, dirigentes y presencia territorial. Pero el Congreso de 2024 dejó una pregunta abierta ¿esa estructura todavía produce triunfos directos o está produciendo principalmente representación proporcional?
En la elección local de diputaciones de 2024, el PRD obtuvo 137,851 votos, equivalentes al 7.15% de la votación estatal válida emitida, mientras que Morena obtuvo 589,447, el 30.58%.
Ese 7.15% representa una fotografía concreta de la fuerza electoral del PRD en aquella elección, pero no significa que en 2027 esos mismos votos estén garantizados, y mucho menos significa que esos votos puedan sumarse automáticamente a Morena mediante un convenio de coalición.
Ahí está, quizá el mayor riesgo de confundir estructura política con transferencia electoral.
Un presidente municipal perredista puede tener una relación directa con su comunidad; Un dirigente local puede conservar influencia; Un candidato puede tener una red propia; Un grupo de militantes puede mantener identidad partidista.
Pero cuando aparece una boleta con el logotipo de Morena y el candidato es morenista, la pregunta es distinta, ¿el elector seguirá votando por la persona, por el partido, por la alianza o simplemente cambiará de opción?… Eso solamente puede saberse en las urnas.
Octavio Ocampo ha hablado de estructura territorial y de presencia municipal, el PRD sostiene que gobierna actualmente 19 municipios y que está trabajando en la reconstrucción territorial rumbo a 2027, y también ha planteado fortalecer su organización y mantener contacto con su militancia… Eso tiene un valor político.
Pero hay que distinguir entre tener 19 ayuntamientos y demostrar que esos 19 ayuntamientos representan 19 estructuras electorales capaces de generar votos para el partido… No necesariamente son la misma cosa.
La pregunta que Morena tendría que hacer, y que el propio PRD debería hacerse es muy sencilla… ¿Cuántos votos propios puede aportar el PRD municipio por municipio?
No cuántos presidentes municipales tiene; No cuántos dirigentes conserva; No cuántos años lleva gobernando determinadas regiones… sino ¿Cuántos votos?… Porque esa es la moneda real de cualquier negociación electoral.
El actual dirigente ha colocado en el centro de su actividad política el proyecto denominado Grandeza de Michoacán, acompañado de recorridos territoriales, reuniones con alcaldes y liderazgos y una narrativa de reconstrucción del partido… Incluso ha dicho estar preparado para contender por la gubernatura si el PRD así lo determina.
Eso permite identificar claramente una aspiración política, pero sería apresurado afirmar que el proyecto es exclusivamente personal o que la militancia lo comparte de manera uniforme, y la prueba estará precisamente en lo que ocurra cuando llegue el momento de definir candidaturas.
Porque los militantes que han trabajado durante años en los municipios pueden preguntarse legítimamente:
¿Qué ganamos nosotros con la alianza?… ¿Candidaturas?, ¿Regidurías?, ¿Presidencias municipales?, ¿Diputaciones?, ¿Espacios en el gobierno?… ¿O simplemente se utilizará la estructura perredista para respaldar candidaturas de Morena? Y esa… esa diferencia puede determinar el comportamiento de la propia militancia.
Competir solos en 2027 tendría una ventaja analítica, porque permitiría conocer con mucha mayor claridad cuánto pesa actualmente la marca PRD, pero no resolvería por sí mismo todos los problemas del partido, pero sí produciría una medición política mucho más limpia.
¿Cuántos municipios puede ganar?
¿Cuántas diputaciones de mayoría puede obtener?
¿Cuántos votos conserva?
¿Dónde están sus bastiones?
¿Dónde desapareció?
¿Dónde depende de un liderazgo personal?
¿Dónde existe una estructura partidista real?
Esas respuestas tendrían un enorme valor para el futuro del PRD.
Pero también implicaría enfrentar directamente el tamaño electoral de Morena y de otras fuerzas políticas, porque la alianza ofrece otra lógica, participar en una coalición amplia y negociar espacios de representación, el costo es que después puede ser más difícil distinguir cuánto de ese resultado pertenece al PRD y cuánto corresponde al partido mayoritario de la coalición.
Por eso la discusión de 2027 no debería reducirse a preguntar si el PRD va con Morena o va solo, la pregunta de fondo es otra… ¿Puede Octavio Ocampo demostrar que el PRD todavía tiene una fuerza electoral propia o necesita que una alianza sea la que convierta su estructura en representación política?
Ahí está el verdadero dilema, Ocampo Córdova tiene una trayectoria electoral directa y actualmente ocupa una diputación plurinominal, el PRD conserva registro local, presencia municipal y un porcentaje de voto que en 2024 superó el umbral legal, pero también es un hecho que en esa elección no ganó ninguna diputación local de mayoría relativa.
Por eso 2027 puede terminar siendo mucho más que otra elección, puede ser la elección que permita medir si el PRD michoacano conserva una estructura electoral propia o si su supervivencia política dependerá cada vez más de los acuerdos con fuerzas mayores.
Y esa respuesta no la tendrá Morena Y, tampoco la tendrá Octavio Ocampo… La tendrá el voto.
Porque al final, una dirigencia puede negociar una alianza, una asamblea puede aprobarla y una candidatura puede registrarse, pero nadie puede garantizar que los votos del PRD caminen automáticamente hacia Morena… Ese, quizá, sea el detalle que hoy parece estar en el centro de toda la negociación.
