• Ha atendido la Seimujer 600 mujeres a la largo de toda la emergencia sanitaria

• Mientras a nivel federal se niega una realidad que se ha venido agudizando, en Michoacán la reconocemos, la estamos atendiendo y previniendo: Nuria Hernández

Morelia, Michoacán, a 25 de junio de 2020.- La emergencia sanitaria por COVID-19, ha evidenciado que la violencia contra niñas y mujeres se comete en mayor número en los hogares por personas cercanas, por ello el Gobierno del Estado ha implementado medidas de prevención y atención para proteger a las michoacanas, sus hijas e hijos.

Desde el inicio de la epidemia, la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres (Seimujer), implementó la línea de atención, contención y orientación, 44 35 82 20 82, que funciona las 24 horas los siete días de la semana.

A través de la línea, que también recibe mensajes de WhatsApp, se ha logrado dar acompañamiento a 600 michoacanas y sus hijos e hijas, que en un 55 por ciento buscan apoyo por violencia psicológica, y que lamentablemente la convivencia ha puesto en peligro su integridad.

Michoacán se convirtió en el primer estado del país en contar con un Protocolo de Atención para la Violencia de Género durante el periodo de COVID-19, con el que se lograron articular esfuerzos.

“Mientras a nivel federal se niega una realidad que se ha venido agudizando, en Michoacán, la reconocemos, la estamos atendiendo y previniendo”, afirmó Nuria Gabriela Hernández Abarca, titular de la Seimujer.

Hernández Abarca informó que se mantienen en resguardo a 12 mujeres y 23 menores de edad, que se encontraban viviendo violencia extrema.

“Las michoacanas deben saber que no están solas, tenemos un espacio seguro, donde se les brinda alimentación y atención gratuita para ellas, sus hijos e hijas”, indicó.

Asimismo, como parte del Protocolo de Atención, que establece acciones de prevención, se han realizado más de 20 conferencias y conversatorios en línea, con especialistas en temas de diversidad sexual, empoderamiento, prevención e identificación de todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas.

Finalmente, se activó la línea de contención emocional para población LGBTI+, en la que se ha logrado atender a más 40 personas que, podrían estar viviendo en una situación vulnerable por esconder su orientación sexual a su familia.

Las mujeres debemos saber que estamos protegidas
Cuando la violencia no deja huellas de golpes en el cuerpo, es más difícil que te crean o alguien te escuche, así fue por muchos años la realidad que vivió Lucía (nombre que usaremos por seguridad), una joven que en su noviazgo normalizó la violencia, que tiempo después creció hasta poner en riesgo su vida y la de sus hijos.

Su pesadilla se agudizó con la pandemia por COVID-19, su marido se quedó sin trabajo, los insultos y amenazas comenzaron a subir de tono, el miedo se hacía más presente en su vida por el aislamiento.

Lucía pidió ayuda en la Seimujer, y ahora cuenta con una Orden de Protección, que le permite estar a resguardo de su agresor.

“Yo pensé siempre que mi matrimonio era como el de todo mundo, que un grito o un apretón eran normales, pero cuando vi que con mis hijos era igual supe que un día podría matarme”, dice.

Tras vivir esa pesadilla, Lucía y sus hijos, reciben atención psicológica en la Seimujer.

“Yo les digo a las mujeres, no estamos solas, de verdad hay instituciones que nos cuidan y nos ayudan, solo debemos armarnos de valor y eso muchas veces es lo más difícil”, señala.

Datos:

• Se han incrementado hasta en un 40 por ciento las atenciones por violencia de género en el Estado.
• 15 mujeres, así como sus hijas e hijos tuvieron que ser resguardas en el Refugio y Casa de Emergencia con los que cuenta el Gobierno del Estado, además de trabajar de la mano con la Red Nacional de Refugios
• 12 mujeres han buscado atención por violencia digital
• Dos mujeres tuvieron que ser trasladadas al interior del estado, por no contar con redes de apoyo
• El 60 por ciento de las víctimas pertenece al municipio de Morelia
• El 55 por ciento de las atenciones correspondieron a violencia psicológica, 35 por ciento violencia física y sexual, y 10 por ciento por violencia económica