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El discurso de austeridad y contra la corrupción de López Obrador ha naufragado: Raúl Olmos

Se ha documentado a plenitud que Baker Hughes, empresa de la cual era un alto funcionario el dueño de la residencia que habitaron en Houston el hijo mayor del presidente, José Ramón López Beltrán y su esposa, ha sido una de las contratistas favoritas de este gobierno, expone el autor del libro “La casa gris. Todo lo que revela el mayor escándalo obradorista”.

La investigación sobre la casa gris que habitó José Ramón López Beltrán y su esposa, Caroly Adams, publicada en enero pasado, desquició al presidente Andrés Manuel López Obrador porque hizo naufragar su discurso de austeridad y el del supuesto ataque a la corrupción, porque este caso involucra a su primogénito, expone Raúl Olmos.

En entrevista, el autor de esa investigación publicada en enero pasado, relata que quedaron hebras por jalar y piezas del rompecabezas por colocar, así como contar la forma en que se construyó ese trabajo periodístico. Por ello escribió el libro “La Casa Gris. Todo lo que revela el mayor escándalo obradorista”, editado por Grijalbo.

Para el reconocido periodista en el libro queda plenamente documentado que Baker Hughes, de la cual era un alto directivo el dueño de la casa que habitó el hijo del presidente, ha sido una de las contratistas favoritas del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el texto señala que Baker Hughes ha tenido un sexenio de ensueño. Los pagos que ha recibido de parte de Pemex se han triplicado durante el gobierno de López Obrador.

El libro documenta la forma en que naufragó el discurso de austeridad del presidente; relata la forma en que los grandes periódicos internacionales pusieron el acento, no en el posible conflicto de interés que exponía el caso, sino en cómo el discurso de austeridad del presidente mexicano no correspondía a la forma en que vive su hijo mayor.

También detalla cómo gente del actual gobierno, ha mostrado el camino para investigar a personajes cercanos al mandatario, como su secretario particular, Alejandro Esquer Verdugo y su hija, Carmelina Esquer. Las asociaciones civiles utilizadas durante varios años para recabar dinero. Las relaciones de Carolyn Adams, nuera del presidente, con empresarios beneficiados con negocios con Pemex en la presente administración. La historia de actos de corrupción de Baker Hughes sancionados y otros en investigación. Y la embestida del presidente contra los reporteros que realizaron la investigación sobre este caso, que no ha terminado.

—¿Por qué decidió hacer un libro sobre la investigación La Casa Gris, luego de haber publicado la primera parte a través del portal de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Latinus?

—El caso de La Casa Gris nos llevó mas de un año investigando para encontrar elementos noticiosos relevantes. Una vez que se publicó, quedaron hebras por jalar, piezas del rompecabezas por colocar.

La publicación del reportaje en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad y Latinus derivó en una cobertura.

Vinieron las reacciones de los involucrados, de la empresa Baker Hughes. Luego vino la derivación en el caso Vidanta, cuando se conoció que los hijos de Daniel Chávez, dueño de grupo Vidanta emplearon a José Ramón y derivó en otro caso de posible conflicto de interés.

Había otros elementos de la investigación que fui construyendo y que me di cuenta de que podían dar una estructura unificada donde pudiera contar sobre los nuevos hallazgos.

Hay dos motivaciones para escribir el libro: el encontrar nuevos elementos que giraban en torno a la casa gris y una forma de explicar cómo se construyó esta investigación, para despejar dudas y suspicacias que se generaron a partir de la primera publicación.

Además, sirvió para explicar qué derivaciones hubo de los nuevos hallazgos, sobre todo las reacciones tan furiosas del presidente señalando a Carlos Loret de Mola, que contribuyó a la difusión de este trabajo.

—A partir de lo que se documenta en esta investigación, ¿cómo queda la narrativa de que es un presidente austero e incorruptible?

—Es la investigación que desquició al presidente de la república, porque trastocó dos de los discursos centrales de su gobierno: su política de austeridad y el de ataque a la corrupción, porque involucraba de alguna forma a su familia.

En el momento en que se publicó el reportaje, hizo naufragar el discurso de austeridad del presidente.

Cuando hice la recopilación de la forma en que la prensa internacional retomó la investigación La Casa Gris, la atención de los grandes medios internacionales no fue el posible conflicto de interés al ocupar una casa que era propiedad de un alto directivo de Baker Hughes, sino cómo esa forma de vida del hijo mayor del presidente trastocaba el discurso de austeridad que desde la campaña había venido dando el presidente de la república.

El discurso de austeridad no lo había hecho sólo para él y los funcionarios. Conforme pasaron los años lo comenzó a hacer extensivo a la ciudadanía en general. En las conferencias matutinas hacía exhortos a la población a que dejara de lado esa aspiración de tener dinero.

Criticó a la clase media, llamándola aspiracionista, individualista. Decía que si ya tenían un par de zapatos para qué más.

Cuando hace extensivo ese discurso a la población, lo hace extensivo también a su familia y ver que su familia no pregona con el ejemplo, en el caso de su hijo y de su nuera, sin duda trastoca este discurso de austeridad.

—¿Y qué pasa con el discurso de que López Obrador es un hombre incorruptible?

—En México siempre vinculamos las mansiones que habitan los políticos, incluso dicho por el propio presidente haciendo referencia a Chico Ché, y su canción “¿Quién pompó?”, cuando se refería a la residencia de un político, haciendo la referencia de que político es igual a corrupción, saqueo y enriquecimiento inexplicable.

Cuando se da a conocer cómo vive el hijo mayor del presidente, tanto en la primera casa (la casa gris), como la que posteriormente ocupó al norte de Houston, que es la que actualmente habita, surgen suspicacias de cómo él viniendo de vivir en un austero departamento de 70 metros cuadrados, al sur de la Ciudad de México, da el salto enorme a vivir en una mansión.

Entonces surge la suspicacia, y no lo estoy yo afirmando, de que pudo haber sido producto de la corrupción.

—¿Hay elementos que hacen sospechar posibles actos de corrupción?

—Sí, porque la nuera del presidente, la esposa del hijo mayor del presidente se asoció con un viejo contratista de Pemex que ahora sabemos ha tenido intereses de Pemex durante el actual gobierno, en concreto en la refinería de Tula y la de Dos Bocas, además este socio tiene relación de negocios en una empresa en la que Baker Hughes tiene participación accionaria.

Cuando publicamos este indicio, Carolyn Adams compartió un tuit donde dijo que este socio es además su mejor amigo y luego José Ramón, en otro tuit hace referencia de que ese socio es además compadre de Carolyn Adams.

Ahí hay indicios de un posible tráfico de influencias y entonces hay que preguntarse: ¿cómo obtuvieron esos contratos que no son públicos en donde participa el socio de la nuera del presidente?

—¿Estamos ante el uso político de las instituciones para beneficios privados, tráfico de influencias, conflictos de interés o ante qué?

—La presidenta de Pemex Procurement International es Carmelina Esquer Camacho, hija de Alejandro Esquer Verdugo, secretario particular del presidente de la República, quien reside en Houston y los grandes contratos que Pemex suscribe con las grandes multinacionales como Baker Hughes se firman por Pemex Procurement International.

En el transcurso de la investigación, primero para el reportaje y luego yo para el libro, gestionamos obtener copia de los contratos y la respuesta del gobierno mexicano fue que no se pueden compartir, porque son de una instancia de Pemex en el extranjero, que se rige por las leyes de Estados Unidos.

Esa parte es importante para tratar de dilucidar si hubo posible conflicto de interés o tráfico de influencias, porque ahí están las claves de cómo se asignaron los contratos con Baker Hughes.

En su momento Baker Hughes dijo que ellos no tuvieron nada que ver con el asunto de la casa, porque el ejecutivo, dueño de la casa no tenía operaciones en México, sino que se dedicaba a atender el mercado de Norteamérica, pero omitieron mencionar que gran parte de los contratos de Pemex se suscriben en Houston, donde sí tenía injerencia el ejecutivo que era dueño de la casa gris.

—¿El caso de La Casa Blanca ya terminó como investigación periodística? y ¿ya terminó como caso judicial?

—Está abierta una investigación en la Fiscalía General de la República y otras dos en la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos. Habrá que esperar sus resoluciones. La historia todavía no concluye.

—Lo que sí se documentó fue que los negocios de Baker Hughes en México se incrementaron en este sexenio, ¿verdad?

—Eso está bien documentado en el libro. Nos quedamos cortos en el primer reportaje, de enero, porque los contratos asignados a Baker Hughes son cuantiosos y asignados después de que el hijo mayor del presidente López Obrador y su esposa ocuparon la casa.

Se documenta a plenitud que Baker Hughes ha sido una de las contratistas favoritas de este gobierno.

—¿Cómo ha sido la historia de Carolyn Adams, esposa del hijo mayor del presidente López Obrador?

—Ella ha venido desempeñando desde hace varios años una actividad intensa en el sector energético en México y en el extranjero.

En México ha tenido muchas suspicacias porque ha tenido vínculos con empresas que han recibido en el actual gobierno concesiones o beneficios.

El presidente López Obrador dijo en una conferencia, “la señora al parecer tiene dinero”.

Al parecer, además del dinero, tiene muchos vínculos de negocios y a eso se enfoca un capítulo dedicado a ella y a sus relaciones con varios empresarios beneficiados con contratos en la actual administración.

—¿El presidente se puede desmarcar de ella? En el libro señalan que hasta han compartido notario público.

—Yo diría que no se puede desmarcar porque es el presidente de la República. Él ha dicho que de los negocios entre empresas particulares y el gobierno, siempre se entera el presidente.

En ese caso resulta inaudito que no esté enterado de lo que pase en su círculo familiar.

diego.badillo@eleconomista.mx

EL ECONOMISTA

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