En 2012, Ericka Hernández fue liberada por la hoy Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ) de una red de trata de personas.

La joven fue presentada ante los medios de comunicación, pues su liberación fue publicitada como un duro golpe al crimen.

Sin embargo, Ericka nunca recibió el apoyo de las autoridades para reintegrarse a la sociedad y seis años después, en 2018, la joven fue hallada muerta. Tenía sólo 23 años.

Todo comenzó en Paseo de la Reforma

El martirio de Ericka comenzó cuando era una niña. Comenzó a ser explotada sexualmente en Paseo de la Reforma. Los padrotes la hacían subir a taxis con otros menores de edad.
Así, los choferes de las unidades públicas las ofrecían a otros hombres y los obligaban a trasladar paquetes de cocaína.

Ericka también fue obligada a prostituirse en calles de las colonias Portales y Doctores, hasta que tiempo después la trasladaron a Tijuana.

Una vez ahí, la menor fue obligada a tener sexo con taxistas y microbuseros, y se vio obligada a pedir limosnas.

Luego, Ericka quiso rehabilitarse en un anexo de Azcapotzalco, pero fue violada por los padrinos, mismos que la esclavizaron como servidumbre en hogares de Cuernavaca.