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LECTURA DE DERECHOS

Juan Antonio Pineda Sánchez

Hay un cierto cinismo cuando la Constitución Política exige a las autoridades -especialmente a la policía- la lectura de derechos al detenido. Casi todos esos “derechos” son contrarios a su derecho de expresión, a su derecho de expresarse contra la injusticia, su derecho de ser oído en audiencia por un Juez, su derecho a exigir sus derechos.

Muchos de esos derechos se le niegan laboralmente al policía que lee al detenido sus derechos. ¡Cuántos policías nuestros, cuánto personal judicial o ministerial, al leer los derechos puede decirse, a sí mismo, al interno de su conciencia: “que bien me haría ser escuchado, contar con un abogado, probar las injusticias laborales de que soy objeto”, etc.

El Código Nacional distingue derechos del imputado (Cfr: art. 113) con derechos el detenido (Cfr: art. 152). Pero, los derechos de las personas deben presidir los derechos de esas personas en situaciones excepcionales. Suena a ironía que, en el primer enfrentamiento de la policía con un ciudadano ésta, en vez de leerle sus derechos humanos -de los que ha carecido casi siempre-, le lea sus derechos procesales -que le asisten porque ha carecido de derechos humanos-.

¿Qué derechos debe escuchar el detenido? Tienes derecho a una vivienda digna, a una familia que te respete, y te dé de comer, te brinde un lugar donde tienes una cama sencilla, donde puedas dormir y una ducha donde puedas asearte, ponerte una ropa limpia, estar en un sitio donde no tengas miedo, porque hay amor y acceso a la educación y la cultura, el transporte y los medios de comunicación. Si el acusado responde: “no he contado con nada de eso”, el Estado no puede imputarle, acusarle, condenarle. Peor aún cuando el Estado se ha robado el dinero necesario para brindar esos derechos.

No estoy contra el cumplimiento de la Ley -disculpen más bien mi cinismo-, sino en su cumplimiento. Pero, no estamos en el Derecho Civil, Laboral, etc., sino en el Penal, esto es, el derecho en el cual el Estado, y para condenar -hemos dicho- debe haber cumplido. Por eso, los particulares, muchas veces víctimas u ofendidos del delito, debemos comprender estas situaciones antes de producir un juicio.

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