SEÑORAS Y SEÑORES:

Este día recordamos con respeto y reconocimiento al ex Gobernador de Michoacán, licenciado Ausencio Chávez Hernández, con motivo de su reciente deceso.

Originario del pueblo de San Lucas, cabecera de uno de los 113 municipios del Estado, limítrofe con el de Guerrero en su porción sur, el licenciado Chávez Hernández perteneció a una familia que dio a Michoacán dos Gobernadores, él y su hermano José Servando.

A base de una sólida formación en las aulas, ambos reunieron las condiciones de ser gente capacitada para las arduas tareas del gobierno y por ello es explicable que hayan ocupado la primera magistratura de nuestra Entidad en diferentes momentos que demandaron de ellos la máxima dosis de sensibilidad política.

En el caso específico de don Ausencio, como se le llegó a llamar con llaneza y sencillez, reunió cualidades de un limpio fervor por el quehacer público, que lo mantuvo en las primeras posiciones dentro de los poderes Ejecutivo y Legislativo del Estado, donde pudo mostrar las cualidades necesarias para concertar los encontrados intereses que suelen ventilarse en las tareas gubernativas.

Nacido en San Lucas el 18 de noviembre de 1940, hijo de don Jesús Chávez y doña Cipriana Hernández, estudió la licenciatura en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, entre los años de 1960 a 1964; realizó estudios de postgrado sobre Desarrollo Regional en París, Francia, entre los años de 1967 a 1968.

En una breve relación se puede resumir la vida de un hombre, si nos referimos a los más representativos cargos que desempeñaron.

En el caso que nos ocupa, nuestro prominente coterráneo asumió importantes puestos en los ámbitos estatal y nacional, desempeñándose en todos ellos con reconocida solvencia y eficacia: Director General de Administración de la Secretaría de Industria y Comercio, de 1970 a 1972; Delegado Federal de la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, de 1989 a 1990; Secretario General de Gobierno en dos ocasiones, de 1974 a 1980 y de 1990 a 1992; su más transcendental destino fue la Gubernatura del Estado, del 6 de octubre de 1992 al 15 de febrero de 1996, en el interinato que motivó la licencia solicitada por el Gobernador Constitucional, Eduardo Villaseñor Peña.

En permanente relación con los principales exponentes de la política nacional, más tarde fue Oficial Mayor de 1996 a 1997, y Subsecretario de Gobierno en la Secretaría de Gobernación, de este año al de 1998. En el Gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto, asumió la Coordinación General de las Oficinas de Servicios Federales de Apoyo a la Educación en los Estados de la República, de 2014 a 2015.

También se desenvolvió con el tacto necesario como embajador de México en la República de Ecuador, de 1998 a 2000.

Como militante distinguido, ocupó distintas posiciones en el Partido Revolucionario Institucional, desde Subdirector General del IEPES de 1980 a 1981; hasta Delegado General del C.E.N. en Veracruz, de marzo a octubre de 2000; Delegado Especial del C.E.N. y Encargado de la Presidencia del Comité Directivo Estatal en Michoacán de diciembre de 2001 a septiembre de 2002; Delegado especial del C.E.N. en Tabasco, en junio de 2006; Secretario Adjunto Regional del C.E.N. en 2007 y Delegado Especial del C.E.N. en Campeche, en junio de 2009.

Sin embargo, si nos queremos referir a actos y hechos concretos, diremos que en el recorrido que hizo por la actividad política y por Michoacán, para sólo referirnos a su Estado natal, diremos que el 17 de septiembre de 1974 rindió su protesta como Primer Secretario General de Gobierno, ante los integrantes de la LX Legislatura del Estado, durante una breve sesión a la que asistieron grupos representativos de los sectores económicos y políticos de la Entidad.

Con ese carácter, en el gobierno del Lic. Carlos Torres Manzo, se involucró en los variados asuntos de su competencia; por ejemplo, el 18 de septiembre de ese año, definió al municipio como “la piedra angular del progreso estatal”, de acuerdo con la labor que los Presidentes Municipales podían realizar en sus respectivas jurisdicciones. Consciente de que, si no había alcaldes capaces, el progreso sería prácticamente imposible, en aquella administración ofreció respetar el derecho de los ciudadanos, buscando que quienes llegaran a los ayuntamientos, fueran personas que contaran con las mayores simpatías, “gentes limpias, de reconocida probidad, de extraordinaria capacidad de trabajo y definida pasión de servicio”.

Poco después, en el mes de octubre, el Lic. Chávez Hernández defendió la autonomía universitaria, al condenar “con energía la actitud de cualquier persona o grupo de personas que atenten contra el patrimonio de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo”, el que, en lugar de disminuirse, debería acrecentarse para que nuestra Máxima Casa de Estudios pudiera cumplir con sus altos fines. Ello en relación con una petición del Rector Luis Pita Cornejo, por dirigentes de la totalidad de los organismos estudiantiles nicolaitas, así como por la Federación de Maestros Universitarios, ante el problema planteado por invasores de terrenos que eran propiedad de la Universidad.

En este renglón educativo, más tarde como Gobernador interino dispuso la donación de un predio de 10 hectáreas al suroeste de la capital del Estado, en las inmediaciones de la tenencia de Morelia, a la Universidad Nacional Autónoma de México, con el propósito de construir unidades de los institutos de Astronomía, Ecología y Matemáticas de esa casa de estudios.

Interesado también en promover la educación tecnológica, sus actividades fueron diversas, ocupándose, por ejemplo, el 7 de abril de 1996, de inaugurar obras en favor Instituto Tecnológico Regional en la cabecera municipal de La Piedad.

En sus giras por el Estado, con la representación del Gobernador Torres Manzo, el licenciado Chávez Hernández presidió el 22 de julio de 1975 en Pátzcuaro, una reunión de trabajo en la que el presidente del Fideicomiso para el Desarrollo de la Fauna Acuática, Lic. Jorge Torija, anunció inversiones en ese ejercicio para el fomento de la piscicultura.

Cuando a mediados de julio de 1976, el Secretario General de Gobierno acudió al Bajío michoacano y a la Ciénega de Chapala para conocer los daños a la agricultura provocados por las inundaciones que por entonces abatieron nuestro campo, se presentó en ambos lugares para conocer con exactitud la magnitud de los perjuicios y ponerles remedio con la participación de los afectados y de las autoridades locales.

Pero su dinamismo no se reducía a las cuestiones políticas que eran su principal ocupación, sino que asimismo entraba en diálogo con interlocutores extranjeros, como el embajador de Canadá en México, con quien sostuvo una serie de pláticas tendientes a estructurar los mejores mecanismos que sirvieran para fomentar un intercambio de productos canadienses y michoacanos, entre los que sobresalían los temas forestal y agropecuario.

Gracias a su intervención como mediador en conflictos de orden político municipal, el 21 de enero de 1978 se logró que el convencimiento y la cordura se abrieran paso entre un grupo de disidentes que se habían apostado frente al Palacio Municipal de Huetamo, logrando que el alcalde electo se instalara formalmente, luego de que el Secretario de Gobierno presidiera las últimas pláticas de avenimiento entre las partes en conflicto.

La carrera política de don Ausencio no se limitó al Poder Ejecutivo, sino que también incursionó con brillantez en el Legislativo, siendo Presidente de la Comisión Permanente del Congreso del Estado, cuando declaró que la apertura democrática y la madurez de todos los diputados, había permitido que hubiera participación decidida y respetuosa y que en Michoacán no se legislara a espaldas de la ciudadanía.

Como líder de la diputación michoacana, el 9 de marzo de 1988 fue nombrado vice-presidente del treceavo Encuentro Nacional de Legisladores, que se llevó a cabo en el puerto colimense de Manzanillo.

Como Gobernador interino de Michoacán, se preocupó por que los diversos aspectos de la vida michoacana fueran atendidos debidamente, pero sobre todo los relacionados con los derechos humanos; de ahí que por decreto del Poder Legislativo publicado en el Periódico Oficial del Estado, publicado por él, se fundó la Comisión Estatal de Derechos Humanos, como organismo gubernamental.

Con su muerte a los 78 años de edad, desaparece uno de los principales activos de la política en Michoacán y por qué no decirlo, también en México.

Conocedor a fondo de la conducta humana en general y en particular de sus coterráneos los michoacanos, entendía la política como el arte de servir a los demás, y como un medio efectivo de alcanzar el bienestar colectivo.

Como todo maestro, con mesura y discreción dio espacio a todos aquellos que militaron junto a él, y, lo más importante, bajo su mano firme y solidaria transformó los tiempos de zozobra política en época de estabilidad y paz social para la entidad, contribuyendo decisivamente a construir un ambiente de mayor armonía y cordialidad entre los michoacanos.

Muchas gracias.

Morelia, Mich., 29 de Mayo de 2019