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Se necesita un candidato de izquierda

Es muy pronto para perfilar cómo vendrá el proceso electoral de 2024, pero, como en Morena la sucesión se adelantó, a la oposición no le queda de otra que entrarle al tema.

Pasan los meses, e incluso los años, y hay muchas personas que siguen cuestionando la popularidad del presidente López Obrador.

Para muchos es inexplicable que alguien como él y con la gestión que ha desarrollado, pueda tener el respaldo que las encuestas arrojan. Es un acertijo que muchos no entienden o simplemente no creen.

La más reciente medición de El Financiero indica que al cierre de abril tenía 56 por ciento de aprobación frente a 42 por ciento de desaprobación.

Los porcentajes son muy diferentes, como lo han sido a lo largo de casi todo el sexenio, cuando se cuestiona por algunas de las políticas.

El desempeño de la economía marca 42 por ciento de desaprobación por 39 por ciento de respaldo. Pero en materia de seguridad pública y combate a la corrupción, los resultados son desastrosos, pues en el primer caso 63 por ciento piensa que se ha presentado un mal desempeño frente a solo 22 por ciento de respaldo; en el caso del segundo, 49 por ciento desaprueba los resultados del combate a la corrupción frente a solo 33 por ciento de apoyo.

Al preguntar respecto a la transformación del país, 55 por ciento de los entrevistados sí la percibe, frente a 44 por ciento que no.

El 38 por ciento piensa que la transformación es para mejorar frente a un 23 por ciento que piensa que hoy estamos peor.

Una lectura de algunos de estos resultados deja ver todavía un importante respaldo para el presidente y su proyecto, aunque evidentemente también hay rechazo de diversos segmentos.

La circunstancia también se refleja en el balance de las candidaturas a las gubernaturas que habrán de disputarse ya en menos de un mes. Morena sigue con ventaja en cuatro de seis entidades.

A mi parecer el principal problema de los opositores es que no han logrado quitarle las banderas con las que el presidente López Obrador llegó a la presidencia de la República.

Un observador internacional me dijo hace poco que, si la oposición pretendía hacer un frente, éste tendría que ser orientado hacia propuestas de centro-izquierda.

De entrada, sin un candidato único opositor, las posibilidades de triunfo de Morena crecerían sensiblemente.

Pero aun si hubiera ese candidato único, sus propuestas tendrían que buscar atender temas como el de la pobreza, la falta de seguridad pública y la corrupción.

Si la apuesta fuera a reivindicar el mercado, la competitividad y temas afines, su resultado predeciblemente sería tan malo como el de los candidatos que se orientaron a esos temas en 2018.

Es decir, debería tener capacidad para disputar a López Obrador a través del candidato o candidata de Morena, una serie de banderas que hoy monopoliza la 4T.

Si el candidato representa a la derecha o principalmente a las corrientes liberales, aun teniendo tras de sí a toda la oposición, dejaría para quien pretenda suceder a AMLO desde la 4T, la oportunidad de captar las mismas demandas que le dieron el triunfo en 2018.

Aun cuando haya segmentos del electorado de derecha que quizá no simpaticen del todo con un programa de centro-izquierda, es más factible que voten por alguien que lo enarbole, con el objetivo de que Morena no vaya a volver a ganar.

Es muy pronto para perfilar cómo vendrá el proceso electoral de 2024, pero, como en Morena la sucesión se adelantó por la decisión del propio López Obrador, a la oposición no le queda de otra que entrarle al tema.

Veo el riesgo de que, por ejemplo, Movimiento Ciudadano, ante el hecho de que no se vea aún alguien que pueda encabezar ese frente, considere que aun sin ganar, pueda proponer un candidato propio que obtenga un buen porcentaje de los votos y empuje hacia arriba la presencia de MC en el Congreso, apostando más bien a fortalecerse para 2030, pero asegurando el triunfo de Morena.

No sabemos qué vayan a hacer los candidatos de Morena que sean excluidos. Ese dato también es relevante.

Pero, insisto, si la oposición deja que AMLO y Morena monopolicen las banderas que les dieron el triunfo en 2018, llevan la mitad del triunfo.

EL FINANCIERO

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