domingo, abril 19, 2026
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Herederos del poder, la política que no cambia en Michoacán

Por: Jan Charlie

En Michoacán la política tiene una memoria más larga de lo que muchos quisieran admitir, cambian los colores, los discursos y hasta los enemigos públicos, pero los apellidos, los grupos y las lealtades profundas suelen permanecer, pero hoy bajo el paraguas de Morena, varios perfiles buscan construir futuro… aunque su pasado los alcance.

El caso de Fabiola Alanís es ilustrativo, su trayectoria, como la de muchos otros actores relevantes del estado, no puede entenderse sin pasar por la órbita de Silvano Aureoles Conejo, y ahí es donde empieza la incomodidad… en la política michoacana, romper realmente con el pasado no ha sido la regla, sino la excepción.

Porque más allá de etiquetas “silvanistas”, “bedollistas”, “morenistas” lo que vemos es una recomposición de los mismos grupos de poder, un reacomodo, un reciclaje.

Los cuadros que antes operaban bajo un proyecto, hoy lo hacen bajo otro, pero con las mismas prácticas, las mismas redes y, en muchos casos, los mismos intereses.

Silvano Aureoles, guste o no, marcó una etapa, construyó estructura, formó operadores, generó lealtades, y en ese sentido, se convirtió en una especie de “padre político” de toda una generación que hoy sigue vigente, y no porque compartan ideología, eso es lo de menos en la política local, sino porque comparten origen, método y visión del poder.

El problema no es el pasado, pues todos los políticos lo tienen, el problema es querer disfrazarlo, vender como nuevo lo que en realidad es lo mismo de siempre.

Hablar de transformación mientras gobiernan los mismos de antes, criticar hoy lo que ayer defendían sin ningún pudor… hipócritas.

Ahí es donde figuras como Alanís enfrentan su mayor reto, no ganar una encuesta, no posicionarse mediáticamente, sino convencer a un electorado cada vez más escéptico de que no son parte de lo mismo que dicen combatir.

Y esto no es exclusivo de una persona, aplica para buena parte de la clase política estatal, muchos de los que hoy levantan la mano en Morena o fuera de él, tienen alguna raíz en el silvanismo… Algunos más visible, otros más discreta, pero ahí está.

La pregunta de fondo no es quién fue cercano a quién, la verdadera pregunta es otra, ¿Hay en Michoacán una nueva generación política… o solo estamos viendo a los hijos del mismo sistema disputándose la herencia?

Porque si lo segundo es cierto, entonces el problema no es quién gane la candidatura, sino que el cambio, una vez más, podría quedarse en el discurso.

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